La corrosión es un enemigo constante para los metales ferrosos. Afortunadamente, existen diversas formas de combatirla. Para entender cómo funcionan, es clave saber que los recubrimientos anticorrosión se adaptan a diferentes necesidades y se clasifican en dos grandes categorías:
- Recubrimientos de Barrera: Estos actúan como un escudo, aislando el acero de la humedad y el oxígeno, impidiendo que la corrosión lo ataque.
- Recubrimientos Catódicos: En esta categoría, un metal se corroe en lugar del acero, protegiéndolo sacrificialmente. El acero recubierto de zinc es un ejemplo perfecto de esta protección.
Dentro de estas categorías, especialmente en los recubrimientos de barrera, encontramos productos clasificados por su duración:
- Protección a Corto Plazo/Temporal: Son productos como aceites o ceras, diseñados para proteger la pieza de forma temporal y que pueden eliminarse fácilmente cuando ya no se necesitan.
- Protección a Largo Plazo/Permanente: Generalmente son pinturas formuladas con un componente adhesivo que se fija al acero, ofreciendo una protección duradera.
Los aerosoles de zinc buscan replicar esta valiosa protección catódica de una manera práctica y accesible.


Pero, ¿cómo aplicarlos correctamente para asegurar su efectividad?
Guía para una Aplicación Eficaz de Aerosoles de Zinc
La clave para una protección duradera reside en la preparación y la aplicación. Sigue estos pasos:
- Limpieza Profunda: Antes de aplicar cualquier producto, es fundamental una superficie impecable.
- Elimina la pintura vieja, revestimientos, óxido y suciedad con un cepillo de alambre.
- Remueve cualquier rastro de aceite y otros contaminantes con un limpiador adecuado, como Amberklene FE10
- Aplicación Estratégica: Sigue las instrucciones específicas de la ficha técnica del producto.
- Es preferible aplicar dos capas finas en lugar de una capa gruesa.
- Rocía siempre la segunda capa de forma perpendicular a la primera para asegurar una cobertura uniforme y sin huecos.
- Repetición si es Necesario: Si buscas alcanzar un recubrimiento mínimo específico, aplica capas adicionales según lo requiera el producto.
- Secado Completo: La paciencia es vital. Deja que la capa de zinc seque completamente antes de manipular la pieza. Esto asegura una correcta adhesión y curado del recubrimiento.
- Control y Mantenimiento Preventivo: La protección no termina con la aplicación. Planifica inspecciones periódicas como parte de tu programa de mantenimiento preventivo. Esto te permitirá detectar cualquier signo de deterioro a tiempo y asegurar la durabilidad de la protección.
Implementar estos pasos no solo te ayudará a desmentir los mitos sobre la protección con zinc, sino que también te permitirá prolongar significativamente la vida útil de tus metales ferrosos.


